No ens entenem res, de veres, no hi som capaços. Feia temps que no em tornava a encontrar cara a cara amb el debat obert de català versus valencià. I m’ho tornat a trobar, vaja que sí me l’he trobat, a Madrid. L’altre dia a classe de Llengua Espanyola aplicada als Mitjans va eixir el tema. Com es de es en qualsevol debat va haver diferents postures. I no pretén, amb aquestes míseres línees, fer de la meua opinió una posició determinant i vinculant.
Com molts sabèu, sóc de la part menys catalana (i menys valenciana) de tota la Comunitat Valenciana. El bilingüisme no és una realitat-la substitució lingüística, sí-.Si, si bé es cert que considero massa arriscar parlar de opressió del valencià, no crec que també siga correcte parlar de una política efectiva de promoció de la llengua. Aquesta promoció sí que es efectiva a Catalunya, on la llengua s’utilitza a diari i en cualsevol lloc e institució. Aleshores, si bé opino que tota llengua ha de respondre a la realitat corresponent, hem de ser crítics amb això i saber que tota realitat és alimentada de les diverses estàncies del poder, entre altres, el govern.
Es per això, que la divisió entre llengua catalana i llengua valenciana es una qüestió –almenys en els últims anys- totalment política. El valencià no és altra cosa que la varietat occidental de la llengua catalana; en la mateixa línia, el català que es parla a Barcelona no és altra cosa que la varietat oriental. Una llengua, dues varietats. Dues governs, una polèmica. Així és, tot es polític en aquesta divisió. Si no ¿per què ens anàvem a tallar la senyal de la TV3? ¿Per evitar infectar la “puríssima llengua valenciana”? Oh!, és clar, nosaltres mai podrien entendre el català…som tan distints.
Per últim vull dir una cosa i agraïr a l’ Internet que em permeta seguir disfrutant de programes de la tv catalana com Polònia. Programa del que us fico un petit “gag” sobre aquesta qüestió. En el gag apareixen dues personatges que de segur us sonen, la senyora Barberà i el senyor Camps (AKA: vestits perniciosos), presentant una nova campanya contra el català. Però, no us perdeu el millor, necessiten de traductors per respondre a les preguntes del periodistes catalans.
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No nos entendemos nada, de veras, no somos capaces. Hacía tiempo que no me volvía a encontrar frente a frente con el debate abierto de catalán versus valenciano. Y me lo he vuelto a encontrar, vaya que sí me lo he encontrado, en Madrid. El otro día en clase de Lengua Española aplicada a los Medios salió el tema. Como en cualquier debate hubo diferentes posturas; y no pretendo, con estas míseras líneas, hacer de mi opinión una posición determinante y vinculante.
Como muchos sabéis, soy de la parte menos catalana (y menos valenciana) de toda la Comunidad Valenciana. El bilingüismo no es una realidad -la sustitución lingüística, sí-. Si bien es cierto que considero demasiado arriesgado hablar de opresión del valenciano, no creo que sea correcto hablar de una política efectiva de promoción de la lengua. Esta promoción sí que es efectiva en Cataluña, donde la lengua se utiliza a diario y en cualquier lugar e institución. Entonces, si bien opino que toda lengua debe responder a la realidad correspondiente; debemos ser críticos con esto y saber que, toda realidad es alimentada desde las diversas estancias del poder, entre otras, el gobierno.
Es por esto que la división entre lengua catalana y lengua valenciana es una cuestión –al menos en los últimos años- totalmente política. El valenciano no es otra cosa que la variedad occidental de la lengua catalana; en la misma línea, el catalán que se habla en Barcelona no es otra cosa que la variedad oriental. Una lengua, dos variedades. Dos gobiernos, una polémica. Así es, todo es político en esta división. Si no ¿por qué nos iban a cortar la señal de la TV3? ¿Para evitar infectar la purísima “lengua valenciana”? Oh!, claro está, nosotros nunca podríamos entender el catalán…somos tan distintos.
Por último quiero decir una cosa y agradecer a Internet que me permita seguir disfrutando de programas de la tv catalana como “Polònia”. Programa del que os dejo un pequeño “gag” sobre esta cuestión. En el gag aparecen dos personajes que seguro os suenan, la señora Barberà y el señor Camps (AKA:trajes perniciosos), presentando una nueva campaña contra el catalán. Pero, no os perdáis lo mejor, necesitan de traductores para responder a las preguntas de los periodistas catalanes.

7 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
22 marzo 2009 a 17:33
Martin "Skors"
Veo que has seguido mi sistema… me gusta!! Veo que marco tendencia jejejeje. Un abrazo macho!
22 marzo 2009 a 23:51
carlos
Veo que al final te decidistes por esta noticia. Creo que era la mejor que tenías. Me ha gustado el tema
PD: por el e-mail me enteré de cual era tu blog.
23 marzo 2009 a 01:10
John Osterman/Dr. Juanhattan
He de decir un par de cosas. La primera es que habiéndome criado en un ambiente alejado del bilingüismo este tipo de problemas me resultan tribiales e irritantes en comparación a las diversas crisis de identidad nacionalista que tienen varios territorios del país, en los cuales, no lo discuto, hay mucho sobre lo que debatir y reelaborar.
La segunda es que cada vez me entero mejor del catalovalenciano de los de polonia. Mola.
23 marzo 2009 a 01:41
Esejota.
Encantado de volver a verle, Dr. Juanhattan.
Más que un “gran” problema, la finalidad del ejemplo es la de como dos gobiernos totalmente opuestos (el tripartito catalán y el PP valenciano) hacen uso de las cuestiones nacionalistas para sus estrategias políticas. En un gobierno de corte nacionalista esto tendría sentido, ahora bien, que un gobierno como el PP se esgrima el argumento de la nacionalidad valenciana, si bien de forma sutil, a fin de separarse de los catalanes es una muestra clara de que la “cuestión nacional” es una de las grandes armas políticas (la utilice quien la utilice y como la utilice). En ningún momento he pretendido -ni era mi intención- poner una cuestión como la aquí expuesta por encima de otras como los otros nacionalismos presentes en el país.
Y conociéndole personalmente, deduzco que por “diversas crisis de identidad” se refiere, entre otras, al movimiento nacionalista andaluz. Si bien no poseo información sobre éste, sí que reconozco que -pese a no contar con una lengua común propia como factor de cohesión- cuenta con un factor cultural fuertemente arraigado y, es más, exportado continuamente.
No obstante, y esto tómelo como opinión mía si quiere, todo nacionalismo se reduce en último término a una cuestión económica.
Un saludo y gracias por el comentario.
PD: ¿por qué nunca habla nadie del “nacionalismo español”?
23 marzo 2009 a 12:18
J
Porque el nacionalismo español no está de moda.
Se lleva lo alternativo.
Habremos de esperar a que lo patrocine Bershka, quizás. A eso o a que encontremos un “opresor” también para la cultura española/castellana/llámalo-x. No hay héroe sin villano, y somos tan fanáticos que a veces parece que realmente vivamos en un cómic.
Curiosa entrada, esejota. Curiosa entrada.
27 marzo 2009 a 19:05
YassSs
Te encontreee!jope eres inlocalizableeee ehh!
Me gusta tu blogggg!asi k sigue asi y lo visitare más a menudooo!
Cuidate, un besooo tuliii!
20 abril 2009 a 22:44
Nauta
Que risa Maria Luisa.